Las compañías no funcionan por sí solas.

Hasta un autónomo tiene que gestionar su trabajo con otras personas. La realización de cualquier cometido empresarial depende de un número variado de sujetos. Por eso, si existe un reto especialmente difícil e importante, a la vez que motivador para que los directivos consigan que su empresa triunfe por completo, esa es la gestión de personas, sin lugar a dudas.

Su especial dificultad se debe precisamente a que la gestión es sobre individuos, no máquinas, por tanto, no solo se necesitan conocimientos técnicos, también es necesario poseer o adquirir determinadas habilidades sociales y emocionales para lograr el compromiso total del equipo de trabajo y la consecución de objetivos. Te explicamos cómo lograrlo.

Gestión de personas: claves que no te puedes perder

Contratación y acogida

Es el primer paso, y por ello muy importante. Seleccionar a los empleados con talento que resulten ideales tanto para el puesto a desempeñar, como para la compañía y el resto del equipo, es un reto complicado en el que el seleccionador deberá emplearse a fondo. No se trata únicamente de títulos, buena imagen y/o experiencia. Hay que ir más allá. Hay que fijarse, indagar y descubrir su potencial a futuro. De este modo lo hacen las grandes empresas.

Conocer a los empleados

En la actualidad, las empresas son equipos de trabajo dirigidos por líderes. Y los líderes conocen a su personal, pero no de manera superficial. Se trata de saber cuáles son sus aspiraciones, aquello que les motiva (a unos será la retribución, a otros ser promocionados, a otros la flexibilidad laboral, etc.) y cuál es su situación. De este modo se les podrá motivar correctamente para que se involucren y sean más productivos.

 Inspiración y motivación

Las personas que trabajan para una empresa, lo hacen para lograr unos objetivos. Para conseguir no solo el logro de estos, sino que además se realice un trabajo donde prime la satisfacción con el buen hacer y el ambiente laboral, es completamente necesario motivar e inspirar a los empleados.

Incentivar la buena relación entre los empleados

Unos trabajadores que no acuden tranquilos e ilusionados al centro de trabajo, que están enfadados y poniéndose la zancadilla entre ellos, no son ni eficientes ni productivos, puesto que están más pendientes del malestar laboral, de sus rencillas personales que de su trabajo. Por eso es sumamente importante incentivar la buena relación entre ellos. De hecho, es uno de los factores decisivos para conseguir el éxito. De esta manera se logra la máxima colaboración entre